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Día a día

Todo lo que se ha dicho hasta aquí, con el fin de tener una relación personal con Jesús el Señor, el Hijo de Dios hecho hombre, que por nosotros ha dado la vida y nos brinda su amistad constantemente. Él no nos deja nunca: mantener este diálogo con Él nuestro Dios y así vivir una verdadera vida de hijos de Dios y hermanos suyos con todas las personas del mundo y del Cielo. Viendo en todos los demàs, hermanos nuestros, a Jesús y también en todas las cosas a Él a Dios! Y así saber qué quiere de nosotros, en cualquier momento, llevándolo a la oración y nosotros haciéndolo.

Para darnos siempre con amor, a Dios, en todos los demàs. Para  parecernos a Él, el Señor, que ha dado su vida por nosotros:  y ser verdaderos cristianos: en obras y de verdad!

Evangelio

Mt 10:26-33

No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena. ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.

Del misal de domingos y fiestas:

Preámbulo:

Las preguntas un poco simplistas e ingenuas de Tomás (14.5) y de Felipe (14.8) son la ocasión para Jesús de presentar su mensaje en profundidad. Jesús nos conduce al Padre. Es más: es en él que vemos al Padre, porque él es su Hijo. Su partida inaugura el fin de los tiempos. El Cristo es el único medio de ir al Padre (Camino), por cuanto es también la segura revelación del Padre (Verdad) y pues igualmente la fuente del dinamismo que nos hace hacer la voluntad del Padre (Vida).

Evangelio según San Juan

Capítulo 14, 1-12

«No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy». Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?». Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto». Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta». Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre.

Comentario

Ávidos como somos de seguridad, tendemos fuertemente a considerar el Evangelio como una especie de código de la circulación, que nos bastaría respetar escrupulosamente para alcanzar la salvación. Con esta mentalidad, el cristianismo peligra de quedar en el estado de una moral decepcionante, y sería grande la tentación de buscar en otros lugares caminos más eficaces y más fáciles para realizarse humanamente. Pues bien; no se trata de conformarse a una ley, sino de seguir una persona. Obedecer un precepto puede hacerse fácilmente; seguir una persona compromete bien al contrario nuestra libertad (Mt 19,21) e implica una exigencia de amor sin límites. Nuestra religión no es moralismo sino vida.

Bendición Santo Padre Francisco

Estimado en el Señor:

Animado por sentimientos de filial afecto, y en nombre también de quienes realizan la página web «Laicos consagrados por el Bautismo», ha tenido la amabilidad de escribir una atenta carta al Santo Padre.

Su Santidad, agradeciendo este gesto de confianza, los anima a seguir transmitiendo la alegría del Evangelio y a dar testimonio de la esperanza con obras de bien. Con estos deseos, el Papa Francisco les ruega que recen por él y por su servicio al santo Pueblo de Dios, a la vez que, invocando la protección maternal de la Santísima Virgen María, Madre de misericordia, les imparte complacido la implorada Bendición Apostólica, que hace extensiva a sus familias y demás seres queridos.

Aprovecho la presente oportunidad para expresarle el testimonio de mi consideración y estima en Cristo.